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Estatua en mármol (Mus. Vaticanos) del dios griego Apolo, descubierta hacia finales del siglo xv y considerada durante mucho tiempo una de las obras maestras universales y modelo absoluto de belleza masculina. Su nombre hace referencia al lugar en que se conservó durante cierto tiempo, el Patio del Belvedere en el Vaticano. La estatua es una copia romana de un bronce griego de época clásica o helenística, y se ha supuesto que Leocares fue el autor del original perdido. Ha sido frecuentemente copiada o adaptada, a veces con curiosos efectos, como el retrato por Reynolds del Comodoro Keppel, que reproduce la postura de la estatua con ropas dieciochescas. La arrebatada descripción que de ella hizo Winckelmann influyó profundamente en los escultores neoclásicos, como Canova y Thorvaldsen. Tras el conocimiento de las esculturas del Partenón (véase MÁRMOLES DE ELGIN) y el descubrimiento estético de la escultura griega arcaica, el Apolo Belvedere ha sido considerado una obra fría y académica, y ha perdido gran parte de su atractivo. |
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