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Ausencia de simetría (V.). En un sentido corriente equivale a asistemático e inarmónico. Dada la importancia que el hombre asignó siempre a la simetría y a su relación con la belleza, la armonía y el arte, asimetría, para el hombre común, está ligada también a lo carente de belleza, orden, regularidad, sistema, equilibrio, etc., pero generalmente referido a la simetría bilateral o central. No obstante la asimetría de distribución de un conjunto pictórico o escultórico, éste puede estar perfectamente equilibrado y su centro de gravedad o equilibrio no ser aparente. (y.) Equilibrio oculto. Una buena disposición no debe ser necesariamente simétrica en el sentido corriente del término, es decir, el de la simetría con centro o eje bilateral evidentes. La única exigencia válida en este aspecto debería ser que el conjunto esté perfectamente equilibrado.
Las asimetrías respecto de ejes o centros en la obra de arte tienden a compensarse mediante subsistemas de equilibrio, por peso compositivo, color, forma, distancia al eje, etc., oposiciones todas que buscan restaurar la asimetría formal o tonal existentes.
Si bien el atractivo de la simetría es innegable como factor gestáltico o bien como elemento organizador de la composición, el artista de todas las épocas transgredió sus estrictas leyes buscando dar nueva vida a sus obras y dotarlas de un sentido más original del equilibrio.
Tomando la acepción de que simétrico es sinónimo de armonioso, bien ordenado y que guarda acuerdo entre las partes y el todo, será simétrico aquel conjunto bien equilibrado aunque presente apariencia asimétrica formal o tonal, siendo asimétrico el que, por el contrario, luce desequilibrado, no logrando compensar las fuerzas opuestas. |
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