Dosel sobre un
altar u otro objeto sacro: puede ser portátil, para ser utilizado en procesiones, o fijo, pudiendo en este caso estar sostenido por columnas o colgando del techo. El baldaquino más famoso es el que diseñó Bernini para San Pedro de Roma. Este tipo, a menudo con columnas pareadas y doselete con guardamalletas, se hizo habitual en las iglesias barrocas.