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Aleación de cobre (un 90 % por lo general) y estaño; suele también contener pequeñas cantidades de otros metales, como plomo o cinc. Desde la Antigüedad ha sido el metal más utilizado para fundir esculturas, debido a su resistencia, durabilidad, y al hecho de que se trabaja con facilidad -tanto en frío como en caliente- mediante diversos procesos. Es más fácil de fundir que el cobre, ya que tiene un punto de fusión más bajo, y su gran resistencia a la tensión hace posible la proyección de partes exentas -una ventaja sobre la escultura en mármol. El color del bronce varía según la proporción de estaño u otros metales que contenga, desde el plateado a un rico rojo cobrizo, y la belleza de su superficie puede realzarse cuando adquiere pátina. Véase también CERA PERDIDA. |
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