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Espacio hueco, vacío. De gran importancia por la aplicación deliberada que de él han hecho los escultores contemporáneos (Archipenko, Moore, Lipchitz) integrando los espacios vacíos con los salientes, protuberancias o convexidades. De este uso se deriva una nueva concepción del espacio escultórico en el que el espacio vacío o fondo indiferenciado pasa a formar parte de la obra, constituyendo una expresión que integra su valor en un juego altamente dinámico de figura-fondo en el espacio real y virtual. (V.) Figura-fondo. Se pasa así de la escultura tradicional -unidades autocontenidas y desvinculadas del espacio exterior- a expresiones en las que éste aparece involucrado y activo, como una fuerza corporizada que equilibra las convexidades (V.). En pintura se habla también de espacios cóncavos al referirse a la pintura barroca y a los 'interiores' holandeses del siglo XVIII.
En la arquitectura el espacio cóncavo aparece integrado desde mucho antes -medioevo, barroco-en razón del uso funcional que este arte hace de dicho factor. |
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