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Se llama así a la persistencia en los
objetos de sus características estructurales (V.)
básicas, no obstante las distorsiones retinianas;
principio psicológico formulado por Condillac y adoptado por la Psicología de la Forma (V.), merced al cual la percepción mantiene 'constantes' ciertos datos estructurales de los objetos (tamaño, color, forma, etc.).
Según Guillaume "los objetos que se individualizan en el campo de la percepción presentan una constancia notable de sus propiedades"... "pese a estar las excitaciones físicas sometidas a fluctuaciones continuas"... "Ocurre en la percepción una disociación que hace aparecer en ella aspectos variables y aspectos constantes"... Es decir que "aunque varíe la forma (retiniana) de un objeto según su orientación respecto de la dirección de la mirada, el objeto -no obstante- es visto con una forma constante..."
Parece ser que en los casos descriptos no obstante las variantes, el ojo 'toma en cuenta' las diferencias, percibiendo que se mantiene constante lo estructural del objeto en sí y aceptando las fluctuaciones de orientación, iluminación, tamaño, etc., sólo como cambios circunstanciales que no modifican las condiciones locales del objeto.
En virtud de este fenómeno, por ejemplo, es que podemos percibir cada imagen de los gradientes (y.) de tamaño, como los sucesivos pasos de alejamiento de un mismo objeto que permanece constantemente el mismo a medida que se desplaza respecto del observador, hacia la profundidad perceptual. |
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