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Método y técnica pictóricos mediante los cuales los efectos cromáticos no se obtienen mezclando los colores sobre la paleta, sino aplicando sobre el lienzo pequeñas áreas o puntos de pigmentos sin mezclar, de tal forma que, si se permanece a una distancia adecuada, producen el efecto de mezcla. Este método, con el que se consigue mayor luminosidad y brillo que con la mezcla física de colores, ha sido empleado en cierta medida por muchos artistas en la pintura alla prima, aunque es contrario al modo tradicional de pintar mediante veladuras superpuestas. Dos de los más notables precursores del divisionismo fueron Watteau y Delacroix. También lo emplearon empíricamente los impresionistas, pero no fue desarrollado sistemáticamente hasta Seurat y los neoimpresionistas. Seurat (junto con otros contemporáneos) hablaba de «mezcla óptica», pero (contrariamente a lo que se suele afirmar) los puntos no se funden realmente en la vista del espectador para producir diferentes colores, ya que se distinguen perfectamente como tales puntos. Parecen, más bien, vibrar, crear una especie de efecto trémulo como el que se experimenta ante una fuerte luz solar. De dicho efecto habla Ogden Rood en Modern Chromatics (1879), un tratado sobre la teoría del color muy bien conocido por Seurat. Camille Pissarro, estrechamente relacionado con Seurat por esta época, decía que la distancia óptima para contemplar un cuadro pintado mediante el método divisionista era tres veces la medida de la diagonal. Los términos divisionismo y puntillismo no siempre están claramente diferenciados, pero mientras que el divisionismo se refiere principalmente a la teoría subyacente, el puntillismo describe la técnica pictórica concreta relacionada con Seurat y sus seguidores. El «Divisionismo» (generalmente con «D» mayúscula) fue también el nombre de un movimiento italiano, una versión del Neoimpresionismo, que floreció en la última década del siglo XIX y la primera del xx. Fue una de las fuentes del Futurismo. |
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