enciclopedia y diccionario de arte  
Búsqueda :        
   A   B   C   D   E   F   G   H   I   J   K   L   M   N   O   P   Q   R   S   T   U   V   W   X   Y   Z   #   

 

 
 

Durero Alberto

 
     
  (1471-1528). Artista gráfico y pintor alemán, el máximo representante del arte renacentista en el norte de Europa. Era hijo de un orfebre y ahijado de Anton Koberger, uno de los principales impresores y editores de Alemania. Durero fue a una escuela de latín, en la que conoció al humanista y poeta Willibald Pirckheimer, que fue su amigo durante toda su vida. Posteriormente, cuando contaba quince años de edad, Durero estuvo de aprendiz con el destacado pintor e ilustrador de libros de Nuremberg, su ciudad natal, Michael Wolgemut. Estos cuatro hombres ejercieron un poderoso influjo en la personalidad de Durero y determinaron, en cierto modo, su carrera artística. Por lo que respecta a su padre, no sólo debió de enseñarle los rudimentos del dibujo, como se desprende del autorretrato del joven artista (1484, Albertina, Viena), sino infundirle asimismo esa preocupación por la exactitud y meticulosidad en los detalles característica de los orfebres. De Wolgemut, que le influyó sobre todo desde el punto de vista técnico, Durero aprendió el oficio de la pintura y el arte de la xilografía. Tuvo acceso, a través de Koberger, al mundo de los libros y la erudición, y Pirckheimer encauzó todos estos intereses hacia Italia y el nuevo humanismo. Desde sus comienzos, el mundo de Durero trascendió los límites del taller medieval al uso. Tras completar su aprendizaje, Durero inició en 1490 el viaje que solían hacer los bachilleres. Fue al Alto Rhin para conocer a uno de los más notables pintores y grabadores de Alemania, Martin Schongauer, quien por desgracia murió poco antes de la llegada de Durero a Colmar en 1493. Durero trabajó asimismo durante una temporada como ilustrador de libros en Basilea y Estrasburgo. A su regreso a Nuremberg, contrajo matrimonio (1494) y realizó un corto viaje al norte de Italia, después de lo cual montó un taller en su ciudad. Aunque desarrolló también una importante actividad como pintor -el autorretrato de 1500 y el Altar Paumgartner de 1504 (ambos en la Alte Pinakothek, Munich) son las dos obras fundamentales de su primera etapa-, estuvo interesado durante algunos años en la elaboración de grabados, entre los que sobresalen la gran serie del Apocalipsis (1498), la Gran Pasión (1510) y la Vida de la Virgen (1510). A pesar de su tema tradicional, son obras revolucionarias no sólo por su planteamiento y tamaño, sino además por la sutileza de su técnica. Ofrecen una viva tensión dramática, así como un patetismo que no son solamente resultado de un profundo estudio de los grabados de Mantegna, sino asimismo expresión de su participación en la vida espiritual de la época. Por aquel entonces empezó Durero a preocuparse por los problemas renacentistas de la perspectiva, la belleza ideal, la proporción y la armonía. Entre 1505 y 1507 viajó nuevamente a Venecia para continuar sus nuevas investigaciones y volvió con un sistema de proporciones humanas que debió de aprender en círculos próximos a Leonardo. Su gran admiración por Giovanni Bellini acentuó su sentido del color; la Fiesta del Rosario (1506, Gal. Nac., Praga), ejecutada en Venecia, estaba destinada a competir con la mejor pintura veneciana. La mayor parte de sus paisajes a la acuarela pertenecen también a ese período. Son únicos en varios aspectos: como documentos personales, por su elección del medio y el tema; pero, sobre todo, parecen hechos por puro placer y no para la realización de obras mayores, única razón por la que se ejecutaban apuntes en su tiempo. Por esa época Durero ya había alcanzado una buena posición como pintor, grabador y xilógrafo. Recibía encargos de grandes retablos, no sólo de su ciudad natal (Adoración de la Trinidad, 1511, Kunsthistorisches Mus., Viena), sino de lugares más lejanos, y, después de 1512 aproximadamente, su mecenas más importante fue el emperador Maximiliano. Durero dibujó un enorme Arco de Triunfo cargado de historia y alegoría, y un cortejo triunfal, ambos diseñados en papel y ejecutados en xilografías por miembros de su taller y otros artistas. En esta misma época, su espíritu creativo se manifestó en obras debidas estrictamente a su iniciativa, tales como los célebres grabados de El Caballero, la Muerte y el Diablo (1513), San Jerónimo en su estudio (1514) y la meditabunda y enigmática alegoría de La Melancolía 1(1514). En dichas obras logró una maestría en el grabado de línea no superada hasta el momento, emulando la riqueza y texturas de la pintura. Durante esos años, Dure-ro experimentó asimismo una técnica nueva, la del aguafuerte, en la cual encontró un medio para transmitir sus atribulados sentimientos religiosos (Agonía en el jardín, 1515). Existe otra prueba de la profundidad de los sentimientos de Durero durante los años de la Reforma: gracias a una de sus cartas sabemos que finalmente encontró la liberación y consuelo a través de los escritos de Lutero. Entre 1520 y1521 viajó a la corte del emperador Carlos V con la intención de que se le renovara su pensión. En los Países Bajos fue festejado como el máximo exponente de su profesión. Durero consignó paso por paso este viaje en un diario, el cual, unido a una serie de dibujos en que aparecen las personas y lugares que vio, es el primer documento de este tipo en la historia del arte. A su vuelta a Nuremberg, Durero se dedicó a pintar retratos y los dibujos para una nueva serie de la Pasión, si bien su principal tarea fueron las dos tablas de Los cuatro apóstoles (Alte Pinakothek, Munich) que, en un acto sin precedentes, regaló a su ciudad natal en 1526. En esta composición, Durero resumió toda la obra de su vida: el estudio de la figura humana ideal y la expresión de un mensaje religioso profundamente sentido. Era natural que un hombre de la mentalidad de Durero realizase estudios teóricos durante toda su vida y que, entre dicuestiones «si Dios me concede el tiempo suficiente». La Unterweyssung der Messung (1525) [Tratado de la medida] fue publicado por el propio Durero, pero los Vier Bücher von menschlicher Proportion (1528) [Cuatro libros de las proporciones del cuerpo humano] fueron obra póstuma. Cuando Durero murió, aunque era muy conocido por su faceta de pintor, su verdadera fama se la había proporcionado su obra gráfica, que fue muy utilizada, tanto en el norte como en el sur, como los libros de consulta. Erasmo le llamó «el Apeles de las líneas negras», el mayor elogio que un estudioso de la Antigüedad podía dirigir a un artista. En el Mus. del Prado de Madrid se conservan cuatro importantes obras de Durero: Autorretrato (1498), Retrato de un desconocido (1524), Adán y Eva (1507).  
 

 

 

 
 
Ponga un bookmark en esta página :
 
 

 

 

 
 
<< término anterior
 
próximo término >>
Durand-Ruel Paul
 
Duvet Jean
 
     

Otros términos : Saftleven Cornelis | Spitzweg Karl | Richmond George

 

 
Diccionario del Arte
Derechos de autor © 2011 Arts4X.com. Todos los derechos reservados.  Condiciones de uso  |   Política de privacidad  |  Imprenta