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La ley de parsimonia o principio de economía dice que una hipótesis es más simple que otra cuando el número de tipos independientes es en una menor que en la otra. En la organización visual "tipos independientes" equivale a características estructurales (V.).
Existen ejemplos de artistas que alcanzan estructuras complejas pero sin perder la simplicidad del conjunto. En realidad, complejidad es aquí sinónimo de riqueza, pero simplicidad de ningún modo quiere decir elemental.
También podemos hallar ejemplos en artistas que, empleando elementos muy simples (cuadrados, círculos o rectángulos), obtienen obras que de ningún modo pueden ser calificadas de elementales. La combinación con que ordenan estos elementos, la sutil trama en que los relacionan, hacen que el grado de tensión dinámica (V.) que generan sea altamente interesante al ojo, en su compleja estructuración intrínseca.
Ello ocurre cuando la distribución de elementos se organiza evitando apoyarse en las zonas que estructuran el campo visual, ejes de simetría, centro del campo, diagonales mayores, etc. A través de desplazamientos de estos ejes y centros se logran sutiles tensiones, direcciones virtuales de completamiento y cierre. El equilibrio general de proporciones, distancias y direcciones alcanza una estructura total qué posee unidad por cuanto a través de las ajustadas relaciones de las partes se obtiene la simplicidad del conjunto. Obras de Piet Mondrian o de Ben Nicholson presentan elementos muy simples combinados de una manera estructural compleja. |
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