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Se llamó así a un largo viaje al continente europeo, principalmente a Francia, Países Bajos y sobre todo a Italia, a veces en compañía de un tutor, que se convirtió en norma preceptiva para la cabal educación del gentleman inglés del siglo xviii. Estos viajes solían durar un año o más. Dicha práctica ilustra perfectamente la afirmación del doctor Johnson en 1776 de que «un hombre que no haya estado en Italia, siempre será consciente de su inferioridad». El Grand Tour tuvo un muy notable efecto, puesto que tornó más cosmopolita el gusto de los amantes de las artes; por otro lado, sirvió de punto de partida para las numerosas colecciones reunidas por los terratenientes. Contribuyó igualmente a la propagación de la moda del Neoclasicismo, así como al desarrollo de un mayor entusiasmo por la pintura italiana. Entre los artistas que alimentaron esta demanda estaban Batoni, Canaletto, Panini y Piranesi. El Gran Tour provocó igualmente el surgimiento de un floreciente mercado de guías de viajes (véase RICHARDSON). |
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