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Libros escritos a mano, decorados con pinturas y ornamentos de diferentes tipos. La palabra «iluminado» proviene del uso de la palabra latina illuminare en relación con el estilo de la oratoria o la prosa, donde significa «adornar». Las decoraciones son de tres tipos principalmente: a) miniaturas o pequeños cuadros, no siempre ilustrativos, que se hallan incorporados a un texto o bien ocupan toda la página o parte del borde; b) letras iniciales, ya con escenas (iniciales historiadas), ya con elaboradas decoraciones; c) orlas, que pueden consistir en miniaturas, ocasionalmente figuradas, aunque generalmente están compuestas de motivos ornamentales; las decoraciones pueden circunscribir todo el espacio del texto o bien ocupar sólo una pequeña parte del margen de la página. Los manuscritos están escritos en su mayor parte sobre piel, pergamino o vitela. Desde el siglo xiv empezó a utilizarse el papel para las copias menos suntuosas. Aunque hay gran cantidad de libros que tienen miniaturas y adornos ejecutados sólo en trazado lineal, la mayoría están totalmente coloreados. A pesar de que se realizaron muy bellos manuscritos durante el siglo xv, la iluminación, por entonces, tendía cada vez más a seguir las pautas marcadas por los pintores y, con la invención de la imprenta, el libro iluminado fue pasando gradualmente de moda. Durante los siglos xv y xvi se añadieron iluminaciones a los libros impresos. |
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