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Se refiere al hecho de que en el proceso del 'ver' (y.) los objetos no se perciben como únicos y aislados sino que el verlos significa asignarles una ubicación (V.), un tamaño (V.), una distancia (V.) y un grado de iluminación (V.) en la totalidad, provocándose asimismo una selección de el o los objetos que se observan, en función del grado de interés producto de la relación que el espectador tenga con ellos, las sugerencias, asociaciones o necesidades que motiven la selección. En todo caso, el ver constituye no una contribución sino un ingrediente inmediato e indispensable para el intelecto, el grado de selectividad y la asignación que le otorga al objeto en el contexto total hace del proceso del ver un verdadero juicio visual. |
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