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Según Wassily Kandinsky es el producto de un punto móvil, surge con el movimiento, mediante la destrucción del reposo máximo, el punto. El estatismo del punto se transforma en la dinámica de la línea. La movilidad se hace así condición primaria del cambio. Desde el punto de vista de las dimensiones la línea es unidimensional (V.). En la Antigüedad cuando coincidían escritura y diseño, la línea era el elemento primero, y aún hoy los niños comienzan su relación con la plástica a través de ella. La línea puede ser abstracta, no definir áreas, tanto como puede ser perímetro de ellas, estableciendo figuras simples o complejas, geométricas y figurativas. La línea se presenta bajo distintas variables siempre acorde con su tensión direccional. Puede ser recta: horizontal, vertical y oblicua. A éstas, por su dirección y la tensión interna propia del elemento, se las percibe con cambio en sus factores, la horizontal se verá con relativa estática; la vertical dinámica; la oblicua, izquierda abajo y derecha arriba será ascendente y la oblicua izquierda arriba y derecha abajo será descendente, estas últimas también son dinámicas.
Si por el contrario la recta sufre dos presiones direccionales se transforma en un ángulo, el grado de angularidad la hará más o menos aguda y direccional, la variable se percibirá sobre los ángulos agudos, recto y obtuso. Las relaciones de distintos grados de angularidad dará como resultado una línea quebrada o 'multiangular' adquiriendo así una marcada actividad.
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