Luz dispersa, que se provoca cuando un rayo de luz atraviesa un cristal despulido. El cristal puede tener una cara despulida y otra pulida o bien las dos despulidas, en ambos casos la intensidad (V.) de luz disminuye y los rayos se dispersan en todas direcciones. La pérdida de intensidad se debe a la dispersión (V.) y a ciertas pequeñísimas difracciones (V.) que se provocan dentro de la estructura del cristal.