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(1805-1881). Pintor paisajista y grabador inglés. Mostró un talento precoz y expuso grabados, cuando tenía catorce años, en la Royal Academy. En 1822 conoció a Linnell, quien le presentó a William Blake en 1824. Palmer había tenido experiencias visionarias desde niño, y la influencia de Blake intensificó su inclinación mística innata. En 1826 se trasladó a Shoreham, cerca de Sevenoaks, en Kent, donde fue la figura central de un grupo de artistas conocido como los Ancients y donde pintó las que actualmente son sus obras más famosas, paisajes llenos de un sentido de fecundidad panteística y de belleza ultraterrena. Alrededor de 1832, lo que él había llamado su «sentimiento infantil y primitivo» ante el paisaje comenzó a desvanecerse, y después de volver a Londres en 1835, se casó con la hija de Linnell en 1837, y pasó dos años en Italia de luna de miel, donde se completó su ruptura con el estilo visionario. Sus pinturas posteriores fueron de un estilo mucho más paisajístico o pastoril convencional, muy elaborado y a menudo sentimental. Sin embargo, mantuvo algo de su genio anterior en sus bocetos; a su muerte estaba trabajando en una edición de las Églogas de Virgilio, traducida e ilustrada por él mismo. Su primera obra quedó prácticamente olvidada hasta la década de 1920, pero posteriormente ha influido en modernos paisajistas de inspiración romántica como Paul Nash y Graham Sutherland. |
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