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No puede ser considerada una inversión de la perspectiva central, pues la utilización de las dos caras laterales de un objeto es más adecuada al pensamiento visual elemental y abstracto, puesto que se mantiene la simetría del conjunto, tanto como da lugar a una cara superior con ángulos obtusos al frente. En realidad esta perspectiva no converge ni cierra el fondo, sino que diverge y abre el fondo. El plano horizontal de tierra pierde su horizontalidad y sufre un leve levantamiento, con lo cual se pierde sentido de profundidad, se obtiene cierta planimetría. De existir un punto de convergencia de las caras laterales oblicuas, éste se encuentra en el observador. Tal modo de diseñar el objeto no resulta de una mejor observación de la naturaleza, sino que se produce como una necesidad de presentación plástica. Tampoco puede suponerse que su utilización radica en el desconocimiento del manejo de la perspectiva, sino como una distinta voluntad de forma artística. Aparece en la pintura medieval y oriental, desde Cézanne en adelante ha sido muy utilizada (fig. 55). |
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