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(h. 14621521?). Pintor florentino, discípulo de Cosimo Rosselli, cuyo nombre adoptó como apellido. No hay ninguna obra suya firmada, documentada o fechada, y la reconstrucción de su producción depende del relato aportado por las Vidas de Vasari. Es una de las biografías más divertidas de Vasari, pues retrata a Piero como un personaje muy excéntrico que se mantenía sólo con huevos duros, «que cocía mientras hervía su cola, para ahorrar leña». Las pinturas por las que es conocido se adecuan a su forma de ser: caprichosas invenciones mitológicas pobladas de faunos, centauros y hombres primitivos. A veces hay en estas deliciosas obras un cierto aire de farsa, pero en la llamada Muerte de Procris (NG, Londres) creó una conmovedora escena de sentimiento y ternura extremos. Fue un maravilloso pintor de animales, y el perro de ese cuadro, retratado con fúnebre nobleza, es una de sus más memorables creaciones. Piero también pintó retratos, el mejor de los cuales es el de Simonetta Vespucci (Mus. Condé, Chantilly, Francia) en el que la representa como a Cleopatra con el áspid alrededor del cuello. Sus obras religiosas son algo más convencionales; una de las mejores es su Inmaculada Concepción (Uffizi, Florencia), que parece haber servido de modelo para la composición de la Madonna de las Arpías de su discípulo Andrea del Sarto. |
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