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Término que engloba un conjunto de actitudes hacia el paisaje, tanto real como pintado, surgidas a finales del siglo xvtu y principios del xix. Indicaba una aproximación estética que se complacía en la aspereza y la irregularidad; con ello se intentaba establecer una categoría estética entre lo «bello» y lo « sublime». Las escenas pintorescas no eran, por lo tanto, ni serenas (como lo bello) ni imponentes (como lo sublime), sino que estaban llenas de variedad, detalles curiosos y contextos interesantes; las ruinas medievales eran esencialmente pintorescas. Se tendía a juzgar el escenario natural en términos de cuánto se acercaba a los cuadros de los artistas favoritos como Gaspard Dughet; en 1801, el Suplemento de George Mason al Dictionary de Samuel Johnson definía lo pintoresco como «lo que complace a los ojos; notable por su singularidad; que hiere la imaginación con la fuerza de la pintura; que se expresa mediante la pintura; que proporciona un buen tema para un paisaje; apropiado para tomar de ello un paisaje». La excursión pintoresca en busca de temas adecuados fue una característica de la pintura inglesa de paisaje de aquella época, manifestada, por ejemplo, en la obra de Girtin y (al comienzo de su trayectoria) de Turner. |
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