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Factor creador de espacio. La proyección isométrica se pone de manifiesto por el constante paralelismo existente entre las caras de un objeto tridimensional. Si el artista logra dibujar un prisma rectangular, por ejemplo, en el que las caras laterales se vean sesgadas, como resultante de la distorsión del rectángulo, ha obtenido la posibilidad de crear espacio, pues el diseño se acepta naturalmente como la representación del prisma original. El paralelismo constante torna isométrica (medidas iguales a través del espacio) la representación. Esta posibilidad espacial en los cuerpos geométricos tiene dos manifestaciones: 1 o.) La isométrica frontal, que resulta de la ubicación del cuerpo con una cara frontal, paralela al rectángulo de encierro, la que hace de punto de anclaje y de la cual se desprenden una cara lateral y una superior que se dirigen paralelas y oblicuas hacia el fondo; 2o.) Puede transferirse la cara frontal a la tercera dimensión haciendo que el punto de anclaje sea sólo una arista del cuerpo, de la cual se desprenden oblicuamente dos caras laterales y una superior. En el primer caso, sólo un eje se orienta diagonalmente, en el segundo, dos ejes tienen orientación diagonal. Fue un recurso muy usado en China, India, Japón y en obras primitivas de Occidente. Siempre que se aplique esta proyección a los cuerpos geométricos, los elementos vivos que pueden aparecer son tomados perpendicularmente a la visión del espectador. No debe olvidarse que la representación pictórica del espacio no pue
de considerarse una representación de la realidad física, sino que debe ser descubierta su posibilidad en la superficie del cuadro-plano (fig. 60 a y b). (V.) Frontalidad. |
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