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(1824-1898). El pintor muralista francés más destacado de la segunda mitad del siglo xix. Decoró muchos edificios públicos de Francia (por ejemplo, el Panteón, la Sorbona y el Hótel de Ville, todo ello en París) y también la Biblioteca Pública de Boston. Hacía sus pinturas en lienzos y luego los fijaba en muros, pero sus colores pálidos imitaban los efectos del fresco. Tuvo únicamente modestos éxitos al principio de su trayectoria (cuando su renta privada le permitía trabajar a módicos precios) pero llegó a conseguir una reputación enorme y fue universalmente respetado incluso por artistas con miras y perspectivas muy distintas de las suyas. Gauguin, Seurat y Toulouse-Lautrec fueron algunos de sus más decididos admiradores. Desde entonces ha decaído su fama, ya que sus versiones idealizadas de la Antigüedad o sus representaciones alegóricas de temas abstractos parecen ahora a menudo bastante anémicas. Sin embargo, sigue siendo una figura importante por su influencia en artistas más jóvenes. Sus formas simplificadas, su respeto por la superficie plana del cuadro, su línea rítmica y el empleo de color no naturalista para evocar el talante de la pintura, resultaron atractivos para los post impresionistas y los simbolistas. |
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