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Término aplicado desde mediados del siglo xvi a trabajos de rocas y conchas fantásticas para fuentes y grutas, y más tarde como motivo decorativo basado en tales formas. Desde más o menos 1730, empezó a tener una connotación más amplia, al aplicarse a las expresiones más audaces y extravagantes del estilo Rococó; lo cierto es que precedió a la propia palabra «Rococó» como indicación de estilo, y ambos términos fueron utilizados a veces como sinónimos por los historiadores franceses del arte. |
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