| |
Movimiento artístico sin organización estricta que floreció en las décadas de 1880 y 1890, estrechamente relacionado con el movimiento simbolista de la poesía francesa. Llegó como reacción contra los fines naturalistas del Impresionismo y aún más contra los principios del Realismo según los había formulado Courbet, quien había declarado que la pintura sólo debía ocuparse de «las cosas reales y existentes». En oposición directa con esta idea, los simbolistas intentaron plasmar visualmente todo lo oculto y lo místico. Así como los poetas pensaban que había una estricta correspondencia entre el sonido y el ritmo de las palabras que usaban y su significado, los pintores postulaban que el color y la línea en sí mismos podían expresar ideas. Los críticos simbolistas fueron muy dados a trazar paralelismos entre las artes, y las pinturas de Redon, por ejemplo, fueron comparadas con la poesía de Baudelaire y Edgar Allan Poe y con la música de Claude Debussy. Así, los simbolistas insistieron en la prioridad de la sugerencia y la evocación sobre la descripción (o representación) directas y la analogía explícita. Estilísticamente, los artistas simbolistas muestran gran diversidad. Moreau, por ejemplo, pintó cuadros exóticos de una riqueza suntuosa, mientras que pu vis de Chavannes pintó murales pálidos, serenos y melancólicos. Muchos artistas se inspiraron en el mismo tipo de imaginería que los escritores simbolistas (la femme fatale es un tema común), pero Gauguin y sus seguidores (véase NABIS y SINTETISMO) escogieron temas mucho menos brillantes, a menudo escenas campesinas. Un rasgo del movimiento fue el sentimiento religioso de tipo intenso, místico, pero también lo fue el interés por lo erótico y lo perverso: muerte, enfermedad y pecado fueron temas favoritos. Aunque principalmente relacionado con Francia, el Simbolismo tuvo repercusión internacional, y artistas tan diversos como Burne-Jones y Munch son considerados parte del movimiento en sentido amplio. |
|