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(1724-1806). Pintor de animales y grabador inglés, conocido como el mejor de todos los pintores de caballos. Nació en Liverpool, hijo de un curtidor y vendedor de cueros, y su vida hasta sus treinta y tantos años (escasamente documentada) transcurrió principalmente en el norte de Inglaterra Virtualmente autodidacto como pintor y grabador, parece que se ganó la vida sobre todo como retratista al principio de su trayectoria, y en 1751 hizo las ilustraciones (basadas en sus propias disecciones) del tratado del doctor John Burton sobre obstetricia. En 1754 visitó Roma, y luego pasó dieciocho meses diseccionando y dibujando caballos, a fin de preparar un libro sobre anatomía equina. Se trasladó a Londres hacia 1758, e incapaz de encontrar un grabador para que hiciera el trabajo, se hizo los grabados él mismo, y en 1766 publicó su famoso libro: The Anatomy of Horse. Fue un gran éxito, estimado tanto por su belleza como por la exactitud científica, y pronto Stubbs obtuvo mucha demanda como pintor, no sólo por sus «retratos» de caballos con sus dueños o mozos, sino también por sus conversation pieces en las que los participantes se agrupaban dentro de un carruaje o en torno al mismo. Su dominio de la anatomía era igualado mas equinos sin sentimentalis
mo, y la gama expresiva era
grande, desde la calma lírica de Yeguas y potros en un paisaje con río (h. 1763-1768, Tate, Londres) hasta el sincero romanticismo de su serie de cuadros sobre el tema de un caballo atacado por un león (el más grande -h. 1762- se conserva en el Yale Center for British Art). A su muerte estaba trabajando en A Comparative Anatomical Exposition of the Structure of Human Body with that of a Tiger and a Common Foa4 cuyos dibujos se conservan en el Yale Center for British Art. Su curiosidad científica se extendió a los materiales que utilizaba y experimentó con la pintura con esmalte sobre paneles de barro, manufacturados para él por el gran alfarero Josiah Wedgwood. La obra de Stubbs perdió popularidad en la década de 1780, y al final de su vida tuvo dificultades económicas. Sin embargo, mantuvo sus grandes facultades hasta el fin, y una de sus mejores obras, pintada a los setenta y cinco años, es el enorme Hambletonian, Rubbing Down (National Trust, Mount Stewart, 1799), que muestra al caballo campeón con aspecto tenso y exhausto tras ganar una carrera. |
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