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En determinados casos, cuando la forma no es lo suficientemente estructurada como para constituir un todo ininterrumpido, la tendencia a la simplicidad (V.) se pone de manifiesto, provocando una subdivisión entre las figuras que debían integrar un todo único. Aquellas formas que por su simplicidad son lo suficientemente compactas o el grupo de unidades que por su disposición integran, dado las diversas leyes de la forma (V.), un agrupamiento fácilmente perceptible en sus características totales, se ven siempre como una unidad. Pero aquellas formas resultantes de la suma de varias o bien aquellos agrupamientos en los cuales alguno de los elementos integrantes no son normalmente leidos como compuestos respecto del agrupamiento, por ley de simplicidad, son inmediatamente subdivididos de las partes (V.) componentes, ya que resulta, en este caso, más simple percibir la parte que el todo. Esto que es válido para una figura o un orden pequeño conserva su validez en la obra de arte. (V.) Subestructura y Parte. |
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