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Término aplicado a una pintura (o un detalle en ella) que pretende engañar al espectador (aunque sólo sea momentáneamente) de modo que crea que lo que ve es un objeto real, más que una representación bidimensional del mismo. Esas exhibiciones de habilidad y virtuosismo tienen intención humorística, y por las anécdotas de representaciones casi milagrosas de trampantojo realizadas por algunos de los más famosos pintores del pasado sabemos que engañaron y asombraron a sus contemporáneos, lo cual es típico de períodos en que se ha cultivado el naturalismo, como la época clásica en Grecia (véase PARRASio) y el Renacimiento italiano. Vasari, por ejemplo, se hace eco de la precocidad de Giotto, quien de niño pintó en la nariz de una figura en la que estaba trabajando su maestro Cimabue «una mosca tan real que, cuando Cimabue reanudó su trabajo, intentó varias veces espantarla con la mano, creyendo que era de verdad, hasta darse cuenta del error». El Retrato de un cartujo por Petrus Christus (h. 1446, Met. Mus., Nueva York) es un ejemplo de cuadro con una mosca en trampantojo, en este caso en una estantería pintada en la parte inferior del cuadro, y no en la nariz del modelo. A veces, el término trampantojo se usa para referirse a cualquier tipo de ilusión pictórica (por ejemplo, la quadratura), pero esa utilización priva al término de su precisión. También se emplea en ocasiones el equivalente francés trompe-l'oeil |
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