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Estatua de Afrodita, de mármol, la más conocida de todas las estatuas antiguas, encontrada en la isla griega de Melos (o Milos) en 1820, y hoy en el Louvre. Un plinto encontrado con la estatua está firmado «...andros [Alexandros o Agasandros] de Antioquía del Meandro» pero nada se sabe del escultor. Originariamente, la estatua era considerada del período clásico de la escultura griega, pero hoy se la fecha mucho más tarde -h. 100 a. C.- y se piensa que es una sofisticada combinación de estilos anteriores: la cabeza de la diosa es propia, de finales del siglo v a.C.; su desnudo, del siglo iv, y su postura en espiral, con múltiples puntos de vista, de la época helenística. La Venus de Milo llegó al Louvre (1821) poco después de que se devolviera a Italia la Venus de Medici (1815), y su enorme fama surgió de la determinación francesa de convencer al mundo de que habían conseguido un tesoro mayor que el que habían perdido. Le faltan los brazos, y se han hecho muchas conjeturas acerca de lo que la diosa podía estar sujetando; se ha sugerido por ejemplo que está representada como Venus Victrix, y por tanto estaría con la manzana dorada que le dio Paris cuando dictaminó que era más hermosa que sus rivales Juno y Minerva. |
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