Forma extrema de realismo, en la que el artista intenta reproducir con rígida veracidad la apariencia exacta de su tema y repudia la idealización y toda interpretación imaginativa. El término se ha aplicado, por ejemplo, a la escultura de retratos romanos más realista. También se ha aplicado a la forma de Surrealismo que pretende reproducir los estados de alucinación de un modo directo y objetivo.