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Término utilizado a partir del siglo xv para designar la representación de una persona tumbada sobre un monumento funerario. El yacente propiamente dicho representa a una persona muerta (a veces en descomposición), y la postura yacente se opuso a la orante, que representa a una persona como si estuviese viva y arrodillada o en actitud de oración. En el Renacimiento, los yacentes solían colocarse en la parte inferior del monumento funerario, en la que la persona fallecida aparecía como un cadáver, a menudo dentro de su sepulcro, mientras que en la parte superior podía estar representada como si estuviese viva en actitud orante. |
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